Hay momentos en los que cambiamos tanto… que parece que estamos despidiéndonos de quienes fuimos.

Cambiar de etapa vital puede ser un pequeño duelo:
🔸 Dejar de ser hija para cuidar a quienes antes cuidaban.
🔸 Dejar de ser estudiante para ser profesional.
🔸 Dejar atrás los 20, los 30… y mirar de frente lo que viene.
A veces no nos cuesta el cambio, sino lo que sentimos que perdemos con él.
En psicoterapia, hablamos de duelos evolutivos, duelos por lo que ya no es, por las versiones de nosotras mismas que no volverán.
Son sutiles, pero dejan huella.
Y merecen ser transitados con presencia y amabilidad.
Cambiar no es fallar. Es crecer.Y crecer duele, pero también transforma.
¿Qué parte de ti estás dejando atrás en este momento?
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